domingo, 13 de abril de 2014

A las Trabajadoras y Trabajadores de los Pueblos de Iberia por el Primero De Mayo



En este Primero de Mayo, sin dejar de preocuparnos de nuestras más inmediatas y apremiantes reivindicaciones mínimas y ante la grave situación que hay creada, debemos fijar nuestra máxima atención sobre el problema más acuciante que tenemos planteado en la península: el de la LIBERTAD, que va aparejado indisolublemente con el de la JUSTICIA SOCIAL.
Cuarenta años de régimen franquista y otros tantos de régimen neo-franquista o pseudo-democrático han dejado a nuestro pueblo a la cola de todos los pueblos de Europa.  Vivimos con más atraso y con más miseria que ellas, no en vano somos los segundos en Europa en niveles de pobreza.  Por otra parte, el Estado, de origen faccioso y fascista, es mirado, incluso por otros pueblos vecinos, con desconfianza y recelo, y necesitamos conformar unas relaciones internacionalistas más fraternales y equilibradas, no entre estados sino entre pueblos, que posibiliten de una vez por todas nuestra propia emancipación. 
El pueblo trabajador es uno solo y uno mismo en todas las partes del mundo, en todas sus tierras.  Hermanados todos y todas bajo el amor a la libertad y a la humanidad, el pueblo trabajador, único, reniega de las naciones, de los estados, de las etnias… pues todas y todos nacimos desnudos y en igualdad de condiciones naturales ante el mundo; nuestro entorno social hizo el resto.
El pueblo pasa hambre y frío, mientras hay tierras sin cultivar, mientras se cierran fábricas y minas, mientras diariamente se tiran toneladas de comida a la basura y cientos de miles de viviendas continúan cerradas y sombrías porque nadie puede ocuparlas.
A pesar de los recursos de que disponen nuestras tierras y nuestros pueblos, la juventud no encuentra trabajo en este país y ha de buscarlo en el extranjero.  El estudiante ve cerrarse ante sí el horizonte.  Centenares de jóvenes sin porvenir en el propio suelo, acosados por las privaciones y perdida la ilusión para proyectar su futuro, se ven obligados a asumir un terrible éxodo sin destino.
Esta situación debe terminar, y hemos de ser nosotras y nosotros mismos quienes lo hagamos con inteligencia y con heroica resolución, como corresponde a un pueblo trabajador digno y capaz.  Para ello debemos fomentar un clima obrero, un ambiente de lucha que acoja la movilización decidida de las masas populares conscientes y rebeldes, alzándose de hecho en todas partes, pues el arranque del pueblo impetuoso y arrollador puede hundir este tinglado fascista.  La HUELGA GENERAL es también una de nuestras formidables armas.  Un paro general en Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao… en las grandes aglomeraciones industriales y urbanas, en las aldeas, en el campo, sincronizado, paralizando en todas partes trabajos, servicios públicos, transportes, telecomunicaciones, toda la actividad del país, es posible CUANDO QUERAMOS.
Pero la movilización de la clase obrera, con voluntad de lucha, implica irremediablemente sacrificios, porque el Estado no reparará en medios para defenderse con toda ferocidad.  Y ese cambio no puede tener por objetivo únicamente provocar la caída de este gobierno, sino la de todo tipo de gobierno y de Estado.  Hay que impedir que un régimen parecido le suceda y que de nuevo las masas laboriosas y el pueblo se vean oprimidos con otras más doradas cadenas, e igualmente sometidos a privaciones y miserias. 
Hay que barrer todos los obstáculos que supongan una verdadera Revolución en Iberia.  La lucha ha de ser decisiva, y debemos saber bien, ganándola a pulso, hacia dónde vamos y lo que queremos.
Marchemos resueltamente hacia delante para derribar al Estado fascista y consolidar la LIBERTAD.  Pero para que el pueblo consiga materializar ese mundo nuevo llamado “Utopía” no han de buscarse soluciones hacia atrás.  Estamos en 2014, conjugando la era atómica y nuclear con la era tecnológica.  Estamos en un siglo en el que todo avanza a pasos gigantescos, tanto científicamente como política, técnica y socialmente, en una época en que se han iniciado grandes transformaciones históricas y en que millones de pueblos que han vivido centenares de años en la ignorancia, en el atraso más espantoso, despiertan, sacuden su letargo, dan hoy el gran salto hacia delante con audacia y afán legítimo de renovación y abren su propia vía en el anchuroso mundo del Progreso.
Pero si bien hay que mirar hacia delante, tampoco hay que olvidar el pasado.  Esta España de 2014, que entre 1936-1939 y con su REVOLUCIÓN DEL 19 DE JULIO inmarcesible, gracias al pueblo y en uno de los momentos más álgidos de su historia, vio asomar la aurora libertaria y supo colocarse a la cabeza de los pueblos del mundo con sus realizaciones positivas en el terreno económico, social y humano… ¿cómo podría detenerse ahora a medio camino? 
No hay soluciones intermedias para Iberia.  O para España.  Si se quiere superar esta grave y fatídica situación de desempleo, de hambre, de pérdida de libertades y derechos… hay que abrir una nueva era.  Cualquier clase de gobierno, sea monárquico o republicano o de tipo dictatorial, ya se han ensayado.  El levantamiento militar-falangista tuvo un origen fascista cuyo objetivo fue ahogar la Revolución constructiva, impedir toda transformación fundamental.  Toda la política fascista que se ha impuesto desde entonces no ha hecho más que sostener los privilegios de la patronal, de la iglesia y de la casta política.
La monarquía donjuanera o de cualquier rama, constitucional o no, no ha atacado nunca ni atacará a estos privilegios, que son los suyos, ni a sus instituciones, que son las suyas propias.  Tampoco lo hará una república burguesa moderada y miedosa, dominada fatalmente por la plutocracia y la finanza, una democracia viciada y prisionera de las oligarquías en los moldes de las viejas estructuras económicas y sociales que se imponen en el sistema capitalista y estatal, como no lo hizo la abrileña de 1931.  No lo haría un Estado fuerte, porque ningún Estado fuerte podrá conciliar jamás su poder con la verdadera LIBERTAD.
Es el pueblo mismo, en estas horas y en las que vendrán, son los trabajadores del músculo y del cerebro, los obreros del campo y de la ciudad, manuales, intelectuales y técnicos, la juventud briosa y audaz, quienes están llamados a asumir sus responsabilidades directamente y sin instituciones parasitarias de ningún género, con la acción directa y la auto-organización libertaria, ágil, eficaz, incorruptible, teniendo como fin supremo los intereses de la Comunidad, armonizados universalmente con los de la Humanidad.
El verdadero camino de la liberación, de la transformación y de la renovación de nuestro pueblo pasa por la Revolución Social Libertaria de signo constructivo.
El triunfo de la etapa de la liberación libertaria ibérica, superando al parlamentarismo clásico impotente, estéril y corruptor, ha de conducirnos, con nuevos y responsables organismos populares salidos del mismo pueblo y mandatarios de él, con HECHOS POSITIVOS, con REALIZACIONES y EXPERIENCIAS PRÁCTICAS Y EFECTIVAS impulsadas por los mismos productores, hacia la supresión de las injusticias y de la miseria, por la senda de la LIBERTAD, hacia el ilimitado PROGRESO, hacia la gran FEDERACIÓN COMUNISTA LIBERTARIA DE LOS PUEBLOS IBÉRICOS.  Es así como el pueblo podrá salir de esta situación, vivir en libertad y disfrutar del bienestar.
El argumento de que nuestro pueblo carece de madurez y de medios para efectuar tal cambio es completamente ilógico y sin base argumental.  Cada pueblo es capaz de hacer su revolución si se lo propone, si cree en ella, si la quiere y trabaja por realizarla.  Si no existen circunstancias propicias, la voluntad humana y la de las minorías las provocan y las crean con el apoyo popular.  No existe régimen de Estado basado en el despotismo y la injusticia que no sea vulnerable cuando un Pueblo quiere y se dispone resueltamente a luchar.  La idea de que el Estado va a ceder su plaza sin lucha, al ser atacado a fondo, es descabellada y sirve además a la triste causa de quienes están empeñados en paralizar impulsos e iniciativas populares y en contener también, desde distintos frentes, la desbordante eclosión de las energías transformadoras libertarias.
El Pueblo está vivo y abre su propio camino gracias a su instinto vital, su inteligencia despierta, su capacidad productiva, su humanidad, su ingenio, la grandeza de su idealismo, su singularidad y concepción propia en el concierto universal de los pueblos, aparte de un sinfín de factores en los que la geografía y la economía interactúan, junto con definidos e imprecisos aspectos psicológicos de las masas y de los individuos, en el entrechoque de las realidades.  La marcha ascendente será prueba de su capacidad creadora.
Preparémonos para todas las grandes jornadas que se avecinan, trabajadoras y trabajadores.  Nosotros debemos tomar la iniciativa sin esperar consignas de dentro ni de fuera.  Sacudamos nuestra inercia.  Desbordemos por la base el encuadramiento del poder, los corsés de la fuerza opresiva.  ¡Actuemos!  Estrechemos nuestro contacto de codos.  Al ponernos en movimiento nosotras y nosotros, el conjunto de las masas populares ibéricas también se sumarán a nuestra acción, ampliándola y haciéndola mucho más formidable y arrolladora.
Vamos a forjar la Nueva Era con el concurso abnegado de todas y de todos, con fe inquebrantable en los altos destinos del Pueblo y en su porvenir, con un alto concepto de las realidades, con inagotable caudal de entusiasmo salido de lo más hondo del corazón.
Pueblo trabajador, en este Primero de Mayo, más que nunca, conjurémonos por la REVOLUCIÓN y la LIBERTAD para instaurar la JUSTICIA SOCIAL.
Por la REVOLUCIÓN SOCIAL, por la LIBERTAD, por la ANARQUÍA
CNT-AIT LA SAFOR

"La Safor Llibertària" nº5

(Texto basado en el comunicado de la CNT-AIT con motivo del Primero de Mayo de 1962, extraído del Boletín de Orientación e Información “España fuera de España”, editado por un grupo de trabajadores de la CNT en el exilio desde Londres por A. Vargas)

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