El sistema capitalista nos está
imponiendo una sociedad eminentemente productora donde la gran mayoría vendemos
nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario que nos vemos obligados a
gastar, bien para conseguir las primeras necesidades (comida, medicina,
alojamiento, etc.), bien en cosas totalmente innecesarias pero que sin embargo,
mediante la repetición de la publicidad, deseamos de manera artificial,
consiguiendo sustentar así el consumismo.
Para lograr el control total de todos
nosotros se nos está imponiendo una forma de supervivencia donde la persona
como tal es anulada. Mediante la familia
se controla y aísla a los individuos, en la escuela se nos ofrece la ideología
dominante y se nos enseña a aceptar la explotación de una minoría privilegiada,
se nos enseña a aceptar la jerarquización y, como consecuencia, la disciplina
basada en el castigo. Para asegurar
estos condicionamientos sociales nos han impuesto unas leyes que sólo favorecen
a la minoría explotadora.
Cualquiera que trasgreda estas leyes es
castigada o castigado. La policía
secuestra y obliga a que se firmen confesiones, las que a ellos les
interesen. Y a pesar de numerosas votaciones
y de tener una constitución, la primera en cuarenta años, se sigue asesinando y
torturando como siempre. Las leyes
antiterroristas y los decretos de seguridad ciudadana legalizan el sadismo en
las comisarías. Así, a los detenidos,
sobretodo si se sospecha que son anarquistas, los mantienen durante días
incomunicados y torturados mientras les interrogan.
Los jueces aplican sus leyes y mandan a la cárcel a cualquiera que se
rebele contra su orden establecido. Con
el fin de aislarlos de las pocas vías de escape que se logran establecer en la
supervivencia cotidiana, intentan destruirlos por medio de la represión física
y psicológica, pudiendo llegar al asesinato.
A cualquiera de nosotras y nosotros nos pueden detener y tener en comisaría
el tiempo que ellos quieran, “interrogándonos” hasta conseguir la confesión que
ellos desean para meternos en la cárcel.
Así pues, la única solución es la rebelión constante contra cualquier tipo
de cárcel en cualquiera de sus formas: ESCUELA, TRABAJO ASALARIADO, FAMILIA,
CONSUMISMO, EJÉRCITO, POLICÍA, ESTADO, CAPITAL, PRISIÓN…
¡¡DESTRUYAMOS LOS MUROS DE TODAS LAS CÁRCELES!! ¡¡LIBERTAD PARA LxS PRES@S!! ¡¡CONTRA EL TRABAJO ASALARIADO!! ¡¡CONTRA EL CONTROL TECNOLÓGICO!!
COMITÉ COMARCAL DE CNT LA SAFOR
(Extret de la premsa “CNT –AIT Xeraco”, 1979)

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