domingo, 19 de abril de 2020

¿Es posible la jubilación a los 55 años?


CAMPAÑA POR EL REPARTO DEL TRABAJO:
¿ES POSIBLE LA JUBILACIÓN A LOS 55 AÑOS?

Desde CNT-AIT podemos y debemos ofrecer una posible solución al trabajo precario y al elevado número de personas paradas con que nos encontraremos debido a la gran crisis que derivará de esta pandemia que ahora estamos sufriendo.  Y debemos hacerlo sin pérdida ni mengua de cualquier derecho social o laboral de los pocos que ahora nos quedan a la clase trabajadora, más aún si cabe después de que haya quedado patente que somos esa misma clase trabajadora sin apenas derechos quienes realmente hacemos funcionar toda la sociedad.
Repartir el trabajo significa que todas y todos podamos trabajar y que nadie se quede sin posibilidad de cubrir sus necesidades.  Trabajar menos para trabajar todas y todos no debería ser una opción sino una necesidad inmediata.  El futuro que nos espera es incierto y posiblemente miserable: millones de personas paradas van a sufrir la falta de ingresos en sus hogares y no van a poder optar a un puesto de trabajo en mucho tiempo.  Como sindicato libertario el bienestar de la clase trabajadora es una de nuestras prioridades.  Así lo ha sido a lo largo de nuestra historia de luchas, y así va a continuar siendo en un mundo cuyos sistemas favorecen cada vez más la opresión y la falta de libertades.  Ante esta situación, plantear una posibilidad del reparto del trabajo es esencial y nuestra organización así lo percibe.
No miréis estas propuestas como algo ilusorio, irreal, o poco viable.  No las veáis con la mirada del capital, del estado, la mirada con la que nos han educado para mayor beneficio del gobierno y la patronal.  Que sea vuestra mirada como la de quien contempla el horizonte que se levanta ante sus ojos y que le aguarda un nuevo y maravilloso destino, un destino mucho más justo y libre que aquél de donde viene.
Podemos llegar a ese destino, no os quepa duda.  Y con esta finalidad, con la idea de que decidáis emprender este viaje al haberos convencido de que no es ilusión sino necesidad y deber, hemos elaborado un breve estudio que, a grandes rasgos, ofrece datos concretos respecto a la reducción de la edad de jubilación en España.



EL NÚMERO DE PERSONAS EN ACTIVO DE MÁS DE 55 AÑOS
En España, el número de personas mayores de 55 años en activo, con trabajo actual, asciende a más 3.600.000.  Es una cifra que, según diferentes informes europeos y nacionales, va en aumento.  Pero al mismo tiempo, el número de personas en situación de desempleo menores de 30 años también sufre un aumento considerable continuo, siendo este crecimiento de más de 2.000.000 desde 2006 hasta situarse también en alrededor de 3.600.000 en la actualidad. 
Estas cifras se extraen del informe ‘Los trabajadores séniors en las empresas europeas”, realizado desde el Observatorio de Demografía y Diversidad Generacional de la Fundación IE con la colaboración de PeopleMatters y Sagardoy Abogados.  Según este informe, en los últimos diez años (2008-2017) el número de trabajadores mayores de 55 años en los nueve países europeos analizados por el informe ha crecido en 11,5 millones de personas, con Italia registrando el mayor incremento relativo, con un 70% más de trabajadores sénior en dicho periodo. En España, este incremento ha sido del 42%, hasta alcanzar los 3,6 millones de trabajadores con más de 55 años.  Los responsables del estudio señalan que su peso va a aumentar en la economía española en los próximos 10 años de forma significativa, lo que se traduce en un aumento considerable de trabajadoras y trabajadores con más de 55 años y en detrimento y perjuicio de las personas más jóvenes.
Si hablamos en términos de porcentajes, un informe elaborado por el Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal revela cómo el número de trabajadores mayores de 55 años ha crecido un 20% durante los últimos cinco años. Una evolución que contrasta con la de los jóvenes de 25 a 34 años, que ha descendido un 14%.  Esto hace que la población activa en España tenga cada vez más edad, a la vez que la población desempleada es en su mayor parte joven.  Por otra parte, dicho crecimiento conduce hacia unas previsiones de más de 4.5000.000 de población laboral activa mayor de 55 años para los próximos 5-6 años, con el consiguiente aumento de población joven desempleada.
Pero no creamos que en períodos de crisis se va a prescindir de la gente mayor para favorecer la contratación barata de jóvenes.  Según el SEPE, “el envejecimiento de la población ocupada es un fenómeno que se ha manifestado tanto durante los años de recesión como en el período de incipiente recuperación”.
A pesar de estos datos, los organismos económicos europeos instan a los diferentes gobiernos a tomar medidas para prolongar la edad de jubilación.  En vez de realizar propuestas de jubilaciones a edades más tempranas, lo que hacen es elevar recomendaciones de lo que ellos llaman “bienestar laboral” para mayores de 60 años, planes de “tránsito hacia la jubilación”, pero eso sí, a los 70 o incluso más, de manera progresiva.
No podemos consentir que haya personas a las que, después de haber estado trabajando durante más de 40 años, no se las permita jubilarse para vivir la última etapa de sus vidas de manera digna y libre, mientras que se condena a la población más joven a verse sumida en el desempleo y vivir a costa de contratos cada vez más precarios, a comer de la caridad o de los servicios sociales o mantenerse con los sueldos y pensiones de nuestras personas mayores.
Un dato curioso es el que nombrábamos antes y es que, si bien hay más de 3.600.000 de personas de más de 55 años trabajando, hay prácticamente la misma cantidad de personas jóvenes desocupadas inscritas en el sistema público de empleo (unas 3.680.000).  Por este motivo, una de las exigencias es que cada puesto de trabajo que quede libre a causa de una jubilación sea cubierto por una persona desempleada.  De lo contrario, en muchos casos el avance de la edad de jubilación no serviría para favorecer el reparto del trabajo, pues ya conocemos cómo aprovechan muchas empresas las jubilaciones anticipadas para reducir sus plantillas.



HABLAMOS DE CIFRAS
Una parte considerable de la sociedad mide la viabilidad de las diferentes propuestas de mejora social en términos de números, de economía.  No las miden en términos de bienestar, de desarrollo personal, de ecología o de libertades: en una sociedad educada por el capitalismo de estado la clase trabajadora piensa primero en la economía del explotador, segundo en su propia economía y, por último y si cabe, en el bienestar social, en las libertades y en los derechos.  Por eso hemos creído conveniente ofrecer algunas cifras, mal que nos pese, para que se perciba en esta propuesta la viabilidad de su implantación y, además, la necesidad de ello.  Para que se vea, en definitiva, que esta propuesta no es una mera declaración ideológica de intenciones sino que es la opción más inmediata, junto con la consecución de las 25 horas semanales y la prohibición de las horas extras, para poder obtener una mejora en nuestra calidad de vida al repartir el trabajo.  Una propuesta emancipadora, al fin y al cabo, en la que la clase trabajadora tenga posibilidad de su propia manutención.
Lo primero que podría pensarse es que esta propuesta provocará un aumento del gasto social que, en principio, será difícil de asumir.  Pero ese gasto depende de las cotizaciones, es fruto del trabajo, y si bien se jubilarán casi 4.000.000 de personas, habrá otras tantas que se incorporarán al trabajo, con sus respectivas cotizaciones por una parte, y con la necesaria reducción del gasto social en subsidios y ayudas a gente parada y necesitada.
Respecto a cifras concretas, la pensión media del sistema, que comprende las distintas clases (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares), alcanza los 934,63 euros mensuales según datos de 2019. 
Si nos acogemos a esta media, adelantar la edad de jubilación a los 55 años supondría un gasto adicional aproximado de alrededor de 45.000 millones de euros, calculando para ello una media de 14 pagas anuales.
Por otra parte, si nos fijamos en el gasto anual por prestaciones y ayudas sociales por desempleo, esta cifra va en aumento cada año y se cree que en todo 2020 alcanzará niveles de 2012, siendo ésta de 31.679 millones de euros.  Lo que se estimaba, antes de la aparición de la pandemia y del decreto del estado de alarma, es que este 2020 el gasto por desempleo superase con creces los 20.000-25.000 millones de euros, pero los primeros meses del año han dado a conocer la tendencia descrita de acercamiento a datos de 2012.  Después de esta situación de alarma y de crisis, esta cifra aumentará mucho más allá de la resultante en 2012, sin duda alguna.
Asimismo, se calcula que cada persona laboralmente activa contribuye con una media de 7000 euros anuales en concepto de cotizaciones.  Tomando como referencia únicamente la cifra de 3.600.000 nuevos puestos de trabajo, estas cotizaciones se traducen en 25.200 millones de euros que no dejarían de ingresarse puesto que, habiendo dejado de computar las nuevas jubilaciones, los nuevos puestos de trabajo generados a partir de ellas seguirían con este ritmo de cotizaciones.  Aparte hay que tener en cuenta que las pensiones por jubilación también cuentan con retenciones por IRPF.  Si le añadimos, como hemos dicho, los nuevos puestos de trabajo generados por la disminución de la jornada laboral y la eliminación de las horas extras (con el consiguiente aumento de cotizaciones), nos encontramos ante un panorama laboral y social perfectamente asumible por este estado que sólo desea una clase trabajadora explotada, necesitada y sumisa.
En resumen, estamos hablando de que si se adelanta la jubilación a los 55 años y se insta a cubrir esos puestos de trabajo con personas desempleadas, el gasto social en pensiones aumentará alrededor de 45.000 millones anuales, pero disminuirá drásticamente un gasto social por desempleo que se estimaba para este año de entre 25.000 y 32.000 millones, y que después de la situación de alarma que estamos viviendo va a suponer con toda probabilidad mucho más de estos 32.000 millones de euros. 
En otras palabras, estaremos hablando, a priori y en el mejor de los escenarios con un gasto por desempleo de 25.000 euros, de una diferencia de entre 15.000 y 20.000 millones de euros.  Repetimos que eso sería en el mejor de los escenarios, porque si se cumplen las previsiones dadas antes de esta crisis causada por el Covid-19 los cálculos nos acercaban a una cifra de gasto por desempleo y subsidios de cerca de 32.000 millones, con lo que la diferencia se reduce a unos 13.000 millones.  Sin embargo, todo augura un aumento desmesurado en el gasto por desempleos y subsidios después de la crisis que se disparará irremediablemente más allá de los 32.000 millones de euros al haber sufrido este pasado mes de marzo el mayor aumento de número de personas desempleadas de las últimas décadas y marcar un rumbo al alza en el desempleo.
La diferencia que se calcula a partir de aquí oscilaría alrededor de los 6.000-9.000 millones de euros, incluso menos si las cantidades destinadas al desempleo alcanzaran los 38.000-40.000 millones.  Puede parecer una cifra exagerada, pero si la comparamos con la aportación que, por ejemplo, hace anualmente el estado a la Iglesia y que es de más de 11.600 millones de euros, podemos comprobar cómo se trata de cantidades perfectamente asumibles si se establecen criterios y prioridades coherentes con los tiempos que vivimos.
Junto a todo ello habría de tenerse en cuenta las nuevas cotizaciones a partir de los nuevos puestos de trabajo resultantes de disminuir la jornada laboral, los ingresos derivados de las retenciones por IRPF de las nuevas jubilaciones, la reducción de otras partidas de dinero destinadas a afrontar diferentes aspectos de nuestra problemática social como ayudas contra la pobreza estructural e infantil, planes para el fomento del empleo (ayudas que con el tiempo serían cada vez menos necesarias al asegurar la manutención de las familias gracias a su propio trabajo y esfuerzo), etc.  Además… ¿qué mejor fomento del empleo que dejar que nuestras personas mayores descansen de sus obligaciones laborales para que nuestras y nuestros jóvenes tengan al fin la posibilidad de trabajar? ¿Qué mejor medidas contra la pobreza familiar e infantil que dar a esas familias un puesto de trabajo en condiciones dignas y con garantía de todos sus derechos?  ¿Qué mejores medidas para la conciliación personal, familiar y laboral que la reducción de la jornada laboral?
Resulta curioso que estas propuestas aún no se hayan llevado a cabo o que ni siquiera se hayan planteado.  La lástima es que resulta increíble desde nuestra óptica de justicia social y de reparto del trabajo y de la riqueza.  Decimos lástima, porque desde la perspectiva del Capital es precisamente lo que esta gente desea: trabajar en jornadas interminables hasta que te mueras mientras la gente joven se encuentra sumida el desempleo y en la desesperación, dispuesta así a aceptar cualquier condición laboral y cualquier pérdida de derechos con tal de poder tener unos ingresos mínimos con los que vivir.
Por supuesto y junto a las cuentas anteriores, debería resultar obvio que podríamos prescindir de, por ejemplo, el más de 1.000.000 de euros destinado única y exclusivamente al pago de dietas de diputados y senadores, que podríamos exigir también que la Iglesia pagara sus impuestos correspondientes a todas las propiedades que posee y al dinero ingresado anualmente (el cual alcanza casi los 1000 millones de euros de diferentes ingresos y actividades, a parte de los 11.600 millones de euros que percibe del estado y que hemos nombrado anteriormente), que se les podría exigir un aumento en los impuestos a las rentas más elevadas y las grandes empresas…  Pero esto son otros temas que atajaremos en el momento adecuado.



LOS CÓMPUTOS
Con las últimas reformas realizadas por Rodríguez Zapatero en su gobierno socialdemócrata se cambiaron las exigencias en las cotizaciones para poder cobrar el 100% de pensión: se aumentaba la edad de jubilación a 67 años y el cómputo para calcular la pensión pasaba de los últimos 15 años trabajados a los últimos 25.  Se decidió que estos cambios se realizarían de manera progresiva, por lo que cada año cambiarían las condiciones de cotización.
Desde el 1 de enero de 2020, la edad legal de jubilación para aquellos trabajadores que hayan cotizado menos de 37 años será de 65 años y 10 meses (hasta el 31 de diciembre de 2019 esta edad es de 65 años y ocho meses para los que hubieran cotizado menos de 36 años y nueve meses).  Si bien quienes puedan acreditar 37 años de cotización o más durante todo el próximo año podrán seguir jubilándose sin penalización ninguna a los 65 años.  En 2019 esta posibilidad ha sido para quienes hubieran cotizado 36 años y nueve meses o más.
Siguiendo esta progresión, el año que viene se ampliará el número de años cotizados para calcular la pensión de jubilación.  Este cómputo pasará a hacerse sobre los últimos 23 años de la vida laboral, mientras que en 2019 se tomaban los últimos 22 años.
Pero si adelantamos la edad de jubilación a los 55 años, estos aspectos deben modificarse para poder adecuarse a la nueva situación.  Por eso mismo exigimos que únicamente sean necesarios 25 años cotizados para poder cobrar el 100% de pensión.  Asimismo, exigimos que la pensión a percibir se calcule en base a los últimos 15 años trabajados y siempre teniendo en cuenta la revalorización de las nóminas.
Planteamos los 15 años porque, actualmente y en las condiciones laborales que vivimos, las nóminas no necesariamente sufren un aumento lineal sino que, paradójicamente, muchas nóminas disminuyen mientras vemos que la vida cada vez está más encarecida.
Al mismo tiempo, y dentro de ese cómputo de 15 años para calcular la media, pedimos también que los períodos de inactividad laboral o de baja por enfermedad computen según la  base reguladora existente tal y como se haría si ese tiempo estuviese en activo.  En estos tiempos de incertidumbre laboral y de contratos precarios es posible que a lo largo de los últimos 15 años de la vida laboral de una persona, gran parte de ese tiempo se haya estado viviendo una situación de desempleo con poca o ninguna percepción de ingresos, o que la persona haya sufrido alguna baja prolongada por enfermedad.  Si este punto no se resuelve afectaría negativamente a la baja en el cálculo de la cantidad a percibir, pues esas mensualidades con escasos o nulos ingresos con los que cotizar disminuirían la media de todos esos 15 años laborales.



RESUMEN DE LA PROPUESTA
Después de haber ofrecido datos y explicaciones al respecto, pasamos a resumir los puntos principales en los que basamos nuestra propuesta:
·         Jubilación a los 55 años, obligando a las empresas a cubrir los puestos de trabajo con nuevas incorporaciones.
·         Reducción de los años cotizados necesarios para cobrar el 100% de pensión a 25, de los más de 36 que se requieren ahora mismo.
·         Cálculo de la pensión en base a los últimos 15 años trabajados.
·         Mantenimiento de la revalorización de las cotizaciones más antiguas en el cómputo de los últimos 15 años.
·         Cotización según base reguladora de los períodos de desempleo o de baja laboral por enfermedad u otras causas para realizar el cómputo de los últimos 15 años.



VIABILIDAD DE LAS PROPUESTAS
Con todo lo anterior, queremos insistir en la viabilidad.  Pero no en la viabilidad para el mantenimiento de un sistema opresor y su falso sueño de “estado del bienestar”.  Es la viabilidad de la vida digna para la clase trabajadora aquella por la que apostamos.  Es su dignidad, su sustento, su firmeza y seguridad en que no le va a faltar puesto de trabajo con el que alimentarse ni con el que alimentar a sus familias, aquello que defendemos.  Es el posicionamiento de una clase trabajadora con suficiente seguridad en su situación laboral como para que obligue a la patronal a negociar las condiciones de su trabajo, porque estando fuera del peligro de la pobreza se verá con fuerzas para exigir el cumplimiento sin discusión de todos y cada uno de sus derechos, así como la conquista de nuevas mejoras.
Queríamos que la clase trabajadora a la que nos dirigimos viera esta propuesta con la misma claridad y necesidad que nosotras y nosotros, y este es el motivo por el que hemos realizado este pequeño informe.  Debemos ser convincentes y eliminar en el Pueblo todo atisbo de duda generada por parte del estado y de la patronal.  Su sistema sí que es viable trabajando menos, es viable con jornadas de 25 horas, es viable sin horas extras y con jubilación a los 55 años.  
Esperamos y creemos que estas propuestas de reparto del trabajo, junto con la autogestión de las empresas que vayan a cerrar las puertas, contribuirán positivamente al bienestar de la clase trabajadora y al desarrollo y consecución de su dignidad y derechos como trabajadoras y trabajadores.  Más que ser viable económicamente, es necesario moral y socialmente.
Esto son solamente pequeños avances en los derechos de una clase trabajadora que desarrolla su vida en el marco de su sistema capitalista y burgués, sea socialdemócrata o sea conservador, pero somos conscientes de que lo único que es realmente viable para la clase trabajadora es la abolición de la propiedad privada, del trabajado asalariado y del sistema de clases con sus relaciones de poder y de autoridad.  Mientras tanto, procuremos unas condiciones de vida que le permitan perder todos los miedos y temores que actualmente la condicionan a la sumisión y resignación.
Exijamos el reparto del trabajo para repartir la riqueza: por las 25 horas semanales, por la jubilación a los 55 años y por la eliminación de las horas extraordinarias.

¡REPARTAMOS EL TRABAJO, NO LA MISERIA!
CNT-AIT LA SAFOR





Ante la crisis que nos viene: repartamos el trabajo, no la miseria


ANTE LA CRISIS QUE NOS VIENE:
REPARTAMOS EL TRABAJO, NO LA MISERIA


El reparto del trabajo ha sido siempre una de las estrategias a cumplir por parte de la CNT-AIT para poder mejorar las condiciones y derechos de la clase trabajadora mientras se vea obligada a acatar el sistema de trabajo asalariado.  Si bien el objetivo último de la CNT-AIT es la liberación de la clase trabajadora a través de su total emancipación, lo que implica entre otros logros la abolición del trabajo asalariado, este reparto del trabajo se convierte ahora en una exigencia indiscutible para el bienestar de trabajadoras y trabajadores y, por lo tanto, es asumido con firmeza por la Confederación Nacional del Trabajo.
El desempleo es uno de los mayores enemigos de las personas trabajadoras en una sociedad capitalista porque conlleva la disminución de derechos y del bienestar de las familias, llegando con demasiada frecuencia a situaciones de hambre, de miseria y de exclusión social.  Es por ello que creemos que una ocupación plena de la clase trabajadora da como resultado un mayor empoderamiento respecto a su situación vital y familiar y ayuda a evitar situaciones de desigualdad económica y social.  Aunque no olvidemos que, mucho más allá de las diferencias económicas, es en el poder y la autoridad donde nacen todas las desigualdades que amargamente infectan a nuestra sociedad.
A lo largo de las últimas décadas hemos visto cómo ninguno de los gobiernos ha luchado para eliminar esas desigualdades derivadas del desempleo.  Esto ocurre porque sencillamente el desempleo favorece la aceptación del empleo precario.  Ocurre porque el desempleo favorece la aceptación de la pérdida de derechos y la sumisión ante nuevas reformas laborales que sitúan cada vez más en peor situación a la clase trabajadora.  Ocurre porque consolida un sistema de clases en el cual un pequeño grupo de personas con dinero pero que no trabajan necesitan de un mayor número de personas sin dinero y sin derechos que acepten trabajar a cualquier precio.  En otras palabras: el desempleo significa sumisión, miedo, pérdida de derechos, explotación, esclavitud…
La actual crisis sanitaria y el decreto del Estado de Alarma van a aumentar más si cabe estas desigualdades al dispararse las tasas de desocupación.  Los estados no hacen más que hablar de salvar la economía y se olvidan, una vez más, de salvar a la clase obrera que es la que levanta el país después de cada catástrofe y la que hace funcionar la sociedad día tras día.  Por eso favorecen ERTEs que, al contrario de lo que nos venden, dejan las puertas abiertas al despido indefinido y en los que las empresas no van a pagar ni un céntimo, por eso se niegan a que paguen más quienes ostentan grandes fortunas labradas con la sangre y sudor de la clase trabajadora y que sean estas fortunas quienes asuman el peso de la crisis ya que realmente no les pertenecen a ellas sino al pueblo en su conjunto, y por eso obligan a acudir al puesto de trabajo a pesar de los riesgos que existen para la salud…  En definitiva, sea cual sea el color del gobierno, van a vestir de supuesta lucha contra el desempleo unas medidas que solamente servirán a los intereses de la patronal y del capital.
Pero si lo miramos bien no hay ningún sentido para seguir manteniendo el actual sistema de trabajo.  Realmente debería ser así, porque… ¿qué sentido hay en mantener un sistema que favorece que unas pocas personas acumulen cientos de miles de euros anualmente, millones incluso, mientras que quienes les producen estos beneficios solamente dispongan de una millonésima parte de aquello que producen y vivan con sueldos ridículos?  ¿Qué sentido hay en trabajar durante jornadas extenuantes mientras muchas otras familias se quedan sin empleo y sin poder comer o pagar la luz y el agua?  Un reparto de trabajo se hace irremediablemente imprescindible para la supervivencia de la clase trabajadora.  Queremos repartir el trabajo para no tener que repartir la miseria.
Si no llevamos a cabo este reparto nos esperan unos años muy difíciles por culpa de la desocupación.  Y no sólo hablamos por el desempleo que causará esta crisis.  También nos queremos referir al desempleo que va creándose en un segundo plano de manera inexorable e inevitable a causa de los avances tecnológicos e industriales.  La innovación tecnológica en constante evolución produce una notable mejora de la producción y de los beneficios para la patronal, pero por otra parte provoca una disminución en la necesidad de mano de obra.  Es decir, cada vez hace falta menos gente y menos tiempo para producir lo mismo, con lo que dentro de unos años se van a necesitar muchas menos personas para conseguir la misma producción que hoy.  Y aquí se plantea una pregunta: si con la innovación tecnológica se produce más con menor mano de obra y en menor tiempo, y si al ser así el margen de beneficios es cada vez mayor… ¿por qué no se traduce esto en una mejoría de las condiciones de la clase trabajadora y productora?  ¿Por qué únicamente repercute en una mejora del sistema de beneficios para la patronal y el capital? Y, lo más importante… ¿por qué ante un sistema de producción de estas características, de gran tecnología pero con elevados índices de desempleo y precariedad, seguimos aceptando el mantenimiento de este funcionamiento creador de desigualdades?
Creemos pues que ya es hora de equilibrar la balanza y de que el sistema de producción se adapte a las necesidades de la clase trabajadora, que es quien produce, y no al contrario tal y como viene sucediendo.  Nosotras no tenemos por qué adaptarnos a la patronal ni a las empresas, son ellas las que deben adaptarse a nosotras porque somos quienes conseguimos que todo su sistema funcione.  Entonces, si es así, exijamos tomar nuestra parte, exijamos ocupar nuestro justo lugar dentro de este juego.
Por todo lo anterior, la CNT-AIT tiene muy claro cuáles son las medidas más inmediatas a tomar respecto a un reparto justo del trabajo, y las resumimos a continuación:
  •           Reducción de la jornada laboral a 25 horas semanales
  •          Jubilación a los 55 años
  •          Eliminación de las horas extraordinarias


No son estas medidas, como decíamos al principio, sino estrategias para la consecución de una mejora en las condiciones de la clase trabajadora mientras desarrollemos nuestras actividades laborales dentro de su sistema neoliberal.  Estrategias, decimos, pero no objetivos, porque nuestro objetivo siempre será la emancipación de la clase trabajadora con todo lo que conlleva.
En estos momentos de cambio social, haz que por una vez las mejoras no vayan únicamente hacia la patronal, las empresas y el Estado: queremos que los cambios que se avecinan traigan consigo mejoras para la clase trabajadora, no más paro, hambre y miserias.  Si nosotras producimos, nosotras decidimos.

¡POR EL REPARTO DEL TRABAJO!  ¡POR UNA VIDA DIGNA!
CNT-AIT LA SAFOR






sábado, 18 de abril de 2020

CNT-AIT ante la vuelta al trabajo en plena crisis sanitaria


                        NUESTRAS VIDAS VALEN MÁS QUE SUS BENEFICIOS

A pesar del «Quédate en casa» y del «Esto lo paramos juntos», el Estado español ha permitido que vuelva al trabajo toda aquella actividad considerada no esencial. Mientras tanto, millones de personas permanecen recluidas en sus casas desde hace ya más de un mes, haciendo un enorme sacrificio para intentar detener una pandemia que, solo en España, mata cada día a centenares de personas y contagia a otras miles.
Es necesario recordar que no todo el mundo dispone de amplios espacios donde vivir, ni de grandes jardines ni terrazas donde poder pasar el tiempo. La mayoría vivimos encerrados y encerradas en pisos pequeños con nuestras familias o en minúsculos espacios compartidos con otras personas. Nuestras hijas e hijos pequeños necesitan salir a jugar y a correr al parque y no pueden, las personas mayores necesitan salir a que les dé el aire y a estirar las piernas y activar su circulación por cuestiones de salud, y tampoco pueden, y como éstas, podríamos señalar otras muchas circunstancias que convierten el día a día de muchas personas en algo insoportable. Somos conscientes de la gravedad de la crisis sanitaria, motivo por el cual es imprescindible que todo el mundo se sacrifique, y en esto se incluye a las empresas de actividades no esenciales. Hay que priorizar nuestra salud, antes que sus ganancias. 
Este virus y este confinamiento no nos afecta a todas las personas por igual, como han repetido constantemente los medios de comunicación. En absoluto.
La vuelta al trabajo de toda actividad no esencial nos parece una medida que el gobierno ha tomado con el único fin de satisfacer a la burguesía capitalista y su afán de acumular riquezas. Creemos que un sistema económico debe tener en cuenta lo social, lo ético y lo moral por encima del beneficio particular de unos pocos.
Pensamos que lo responsable, lo ético y lo moralmente aceptable sería priorizar la salud y las vidas de las personas antes que los beneficios económicos empresariales. Pero esto sería totalmente incompatible con el sistema de producción capitalista.
Desde la CNT-AIT nos oponemos a la vuelta al trabajo de toda actividad no esencial hasta que no se retire el estado de alarma y se levanten las medidas de confinamiento en sus casas de la población.
Hay sectores que se están jugando la vida ante este virus letal, para garantizar y hacer llegar los recursos mínimos necesarios para vivir a toda la población: personal de servicios sanitarios, sectores de elaboración y distribución de alimentos y otros productos básicos, personal de cuidados y servicios... De nada sirve el gesto simbólico de asomarnos a las ventanas a aplaudir, mostrando nuestro apoyo a todas estas personas, si no exigimos que se tomen las medidas necesarias para detener la pandemia. De nada sirve que una parte de la población se quede en casa, haciendo un sacrificio enorme, si al mismo tiempo millones de personas se van a ir a trabajar juntas y también van a compartir trenes, autobuses, metro, poniendo en riesgo sus vidas y las de las demás personas. Por otro lado, dudamos que la vuelta al trabajo se desarrolle en muchos sitios, respetando las medidas de seguridad mínimas para evitar contagios. Muchas han sido las denuncias que se han hecho en este sentido, y ni siquiera el personal sanitario dispone en ocasiones, del material necesario para garantizar su seguridad. Esta crisis se está pagando con vidas humanas.
Exigimos que se paralice toda actividad no esencial hasta que no se cumplan las condiciones necesarias para retirar el estado de alarma, y se levanten las medidas de confinamiento en sus casas, de toda la población.




Comunicado de CNT-AIT ante la Huelga de Alquileres


COMUNICADO DE CNT-AIT LA SAFOR ANTE LA HUELGA DE ALQUILERES

La problemática de la pérdida de la vivien­da, desahucios y desalojos en la mayoría de los casos viene normalmente unida a la pérdida de ingresos de al menos una persona in­tegrante de la vivienda; una pérdida de ingresos consecuencia de una década de hostigamiento a nuestros derechos que nos han situado en un contexto de inestabilidad y precariedad laboral y que hoy se materializa en despidos, suspensiones laborales, ERTES y ERES.
Porque entendemos la problemática de la pérdida de la vivienda como una de las peores consecuencias derivada de las pésimas condiciones laborales, el sindicato de CNT-AIT La Safor se suma a la convocatoria de Huelga de Alquileres general e indefinida que se hizo efectiva a partir de este 1 de abril de 2020 y animamos a todas las personas inquilinas de clase trabajadora de nuestra comarca a secundar la misma, de la misma manera que se está haciendo por parte del resto de sindicatos de la Confederación a lo largo de la península.
Hemos visto cómo todas las medidas adoptadas ante esta crisis ignoran a los sectores más marginados y empobrecidos de la sociedad como son las personas migrantes, las sin hogar, las presas, las trabajadoras domésticas, las precarias, aquellas a quienes no les han dado de alta y se ven obligadas a mantenerse en la economía sumergida, etc.
Todas estas medidas tomadas nos llevan a una situación actual alarmante, no sólo a nivel sanitario sino también a nivel laboral y social. Las medidas adoptadas por el ejecutivo en relación al “Estado de Alarma” decretado por el Covid-19, son medidas marcadamente anti-obreras que flexibilizan los ERTES para salvar a las empresas y que posibilitan el que sigan con su producción reduciendo la plantilla. No vamos a decir que la producción no se ha visto afectada, es obvio que sí, pero las medidas aprobadas por el gobierno van encaminadas a intentar que el crecimiento económico y el libre mercado sufra el menor daño, adoptando medidas en las que vuelve a ser otra vez la clase obrera la que paga esta crisis.
El resultado de blindar los beneficios empresariales, pasando por encima de la salud de los y las trabajadoras, se ve con claridad en el hecho de no decretar la paralización de todo trabajo que no esté relacionado con la cadena básica de producción útil para tiempos de crisis sanitaria, poniendo a miles de personas en peligro, además de los ya comentados despidos, ERTEs, y demás tropelías de la patronal que extienden esta crisis de lo sanitario a lo social.
La solución de este gobierno para facilitar que quienes hemos perdido nuestros puestos de trabajo o visto mermados nuestros ingresos podamos seguir pagando una hipoteca y los suministros energéticos, ha sido la de aprobar una moratoria ante ambos supuestos. Que sean moratorias y no una suspensión conlleva a un endeudamiento de la clase obrera que a muy corto plazo ve solucionado su problema inmediato de no poder asumir el pago de abril pero que a medio plazo significa que acumulemos una deuda con nuestros bancos y empresas de suministros. Deuda que adquirimos y si no podemos asumirla, viendo el panorama laboral que nos depara el futuro, se traducirá en miles de desalojos y desahucios.

QUE SEAN MORATORIAS Y NO UNA SUSPENSIÓN CONLLEVA A UN ENDEUDAMIENTO DE LA CLASE OBRERA.
Esta situación lamentable en las que nos colocan las moratorias aún se ve empeorada si en vez de una hipoteca pagamos un alquiler; en este caso el gobierno no ha adoptado ninguna medida, aunque no ha dejado de prometer ayudas al respecto, pero estas nunca llegan y aunque lleguen a contrarreloj, encontrándonos hoy a  las puertas del mes de abril, imaginamos que seguirán la misma línea que las medidas adoptadas respecto a las hipotecas; es decir, perseguir un endeudamiento de la clase obrera, sea esta deuda con tu casero/a, con una entidad bancaria o con una empresa privada.
Vemos claramente el sentir de este gobierno que está defendiendo por todos los medios el sustento de una clase rentista que se mantiene, en parte o exclusivamente, no de su fuerza de trabajo y de ejercer una profesión, sino de tener una propiedad privada con la que poder hacer negocio y lucrarse, mientras que, quienes dependemos íntegramente de nuestro trabajo para poder pagar el alquiler de la vivienda en la que vivimos hemos pasado a un segundo, tercer o cuarto plano en las prioridades de este gobierno.
Por todo esto, nos sumamos a la campaña que han lanzado el Sindicato de Inquilinxs de Gran Canaria con la Federación Anarquista de Gran Canaria y hacemos propias sus dos reivindicaciones principales e invitamos a todos los colectivos, plataformas y sindicatos a secundar esta Huelga de Alquileres, convocada también a nivel internacional en diferentes partes del mundo como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Suecia, Francia, Italia, Chile…


¡NUESTRAS EXIGENCIAS BÁSICAS SON CLARAS!
1.    Suspensión inmediata del pago de la renta, especialmente para arrendatarixs en situación de vulnerabilidad y para arrendadorxs que sean multirentistas o personas jurídicas (la minoría que no cumpla estos requisitos que reclame una Renta Básica Universal). Mientras no se adopte esta medida, sin ingresos suficientes y regulares, no pagaremos.

2.    Que las viviendas abandonadas en manos de fondos, entidades financieras y bancarias (sobre todo las que han sido rescatadas con dinero público) sean socializadas y puestas a disposición de las miles de personas y familias que hoy carecen de hogar.

Desde CNT-AIT La Safor nos sobran los motivos para secundar la Huelga de Alquileres general e indefinida convocada a partir del 1 de Abril.

SI NO COBRAMOS
NO PAGAMOS


MATERIAL DE APOYO A LA CAMPAÑA
A continuación ponemos a vuestra disposición diferente material para secundar la huelga.  Para acceder a él no tienes más que pinchar en la imagen o en el texto que la acompaña y se abrirá una ventana con el documento preparado para su descarga.  Recuerda que si tienes alguna duda puedes contactar con el sindicato a través de los medios descritos en la sección de “Contacto”.





Cartel genérico 1 

 




Burofax de comunicación de huelga de alquiler para personas jurídicas (pdf rellenable).





Burofax de comunicación de huelga de alquiler para personas físicas (pdf rellenable)


Cartel para domicilio (puerta o ventana) en formato jpg.


lunes, 13 de abril de 2020

Las Aventuras de Nono y la construcción de una nueva sociedad


LAS AVENTURAS DE NONO Y DE LAS DIFERENTES MANERAS DE APRENDER 

Tocó a Nono el turno de dictar un problema, y presentó uno que recordaba haber resuelto en la escuela en que se trataba de un mercader que, habiendo comprado tantas piezas de paño, de tantos metros, por la cantidad de tanto, se preguntaba a cuánto debería vender el metro para ganar tanto.
-Tu problema está bien planteado -dijo Solidaria, que acababa de presentarse a los niños-, pero lo está según las reglas egoístas que os enseñan en las escuelas de un mundo donde no se trabaja sino en vista de especular sobre sus semejantes. Aquí el problema se plantea de otro modo; en tu lugar yo hubiera dicho:
«Dado que un hombre tiene tantas piezas de paño pudiendo de cada una sacar tantos vestidos, ¿a cuántos amigos podrá complacer dando un vestido a cada uno de ellos?». Ve, hijo mío -añadió besando cariñosamente a Nono, quizá eres demasiado joven para apreciar bien la diferencia, pero cuando estés en edad de comparar ya comprenderás.
Con esto terminó la lección de aritmética y se pasó como estaba convenido a la de geografía.

[...] Una vez en su cuarto, Nono, que aun durante la comida se había guardado en el bolsillo algunas frutas de la mesa, quiso unirlas a las que había tomado al mediodía; pero al tirar del cajón del armario, en lugar de aquellas apetitosas frutas que había guardado, vio con terror y asombro que se habían convertido en espantosos gnomos que le hacían gestos despreciativos y amenazadores, mientras que los que sacaba del bolsillo se le subían por los brazos pretendiendo arrastrarle.
Nono, poseído del mayor espanto, lanzó un grito penetrante, apareciendo Solidaria cerca de él, y con una señal hizo desaparecer aquel enjambre de minúsculos enemigos.
Nono quedó temblando.
-De lo que te sucede tengo en parte la culpa dijo Solidaria-, hubiera debido prevenirte que en este país no sucede como en el mundo de donde vienes, donde todas las precauciones, astucias y maldades son pocas para garantizarte la subsistencia; aquí no hay que temer que jamás falte nada, y por tanto, esas frutas que te has reservado jamás hubieras podido comerlas, porque a la mesa tienes siempre más que lo que necesitas, allí tendrían su ser natural, pero aquí, como representan un defecto inexorable, porque eso es poner aparte cosas de que no puede sacarse provecho racional y decente cuando pueden ser útiles a otros, para castigar a los avaros se cambian en esos repugnantes diablillos, que si hubiesen sido más numerosos te hubieran arrastrado hacia el territorio de nuestro enemigo Monadio antes que te alcanzara mi socorro.
Por esta vez quedas libre a cambio del susto, pero no lo repitas.
Y después de besar a Nono, desapareció como había venido, mientras que nuestro protagonista, avergonzado y temeroso, se acostó temblando, sin conseguir desvanecer el miedo que le causaron aquellos horribles monstruos.

Breve fragmento del Capítulo VIII: “La Escuela”, de “las Aventuras de Nono”.


Escrito por Jean Grave y traducido al castellano por Anselmo Lorenzo.  "Las Aventuras de Nono" de Grave, junto con "La Conquista del Pan" de Kropotkin, fueron las dos obras consideradas por Francesc Ferrer i Guàrdia como de imprescindible lectura en su Escuela Moderna, la primera como fábula dirigida a los más pequeños y la segunda accesible ya en la pre-adolescencia.  Ambas, para Ferrer i Guàrdia, eran esenciales para poder comprender que el mundo que les rodeaba no era el más justo y que, además, no era el único posible, pudiendo sin duda alguna transformarlo en otro mundo mejor. 

A continuación compartimos un resumen de la obra escrito por Manuel Carlos García y recuperado a través de la web “Portaloaca” (https://www.portaloaca.com/historia/historia-libertaria/1047-las-aventuras-de-nono-el-libro-clasico-de-la-educacion-libertaria.html).


Resumen: Nono es un niño de la época, con las inquietudes propias de su edad. Su particularidad radica en su afán desmedido por la lectura. Vive y sufre los clásicos maltratos de la educación autoritaria, la despótica escuela donde los maestros pegan a los alumnos. Los padres, faltos de medios económicos, no pueden proporcionar al niño tantos libros como devora. Una noche, a la hora de dormir, un hada le ofrece la posibilidad de vivir lo que en un cuento hubiera podido leer. Así empiezan las aventuras de nuestro personaje, que se va a vivir a Autonomía, un lugar utópico donde los niños y las niñas son iguales, donde no existen malos tratos ni castigos y donde se puede gozar de la libertad. Se prodiga el amor por la naturaleza y se transmiten unos valores que poco brillan en el capitalismo: sinceridad, solidaridad, apoyo mutuo… La educación que reciben los infantes no es la absurda que se imparte en el mundo ordinario del que procede Nono, sino que estimula y satisface la curiosidad y las inquietudes de los niños. No se trata de que se aprendan lecciones de memoria, se pretende que realicen estudios personales que aviven la inteligencia y desarrollen la creatividad. Algunos de los ejercicios que hacen en clase ilustran cómo hasta en las materias que aparentemente son más neutras, como pudiera ser el caso de las matemáticas, la sociedad no está exenta de transmitir sus valores ideológicos y creencias.
Por un accidente, Nono sale de Autonomía, engañado y raptado por un magnate, un argirócrata de Monadio, y hace un recorrido por las aldeas y ciudades donde reina la pobreza, la injusticia, la crueldad… Y va comparando las situaciones, los conflictos y su forma de resolverlos, con las que ha vivido y afrontado en el utópico lugar de donde acaba de salir. Cuando trata de explicar que hay un mundo donde se puede vivir gozando de la naturaleza, en igualdad y libertad, sin autoridad, no le creen. Su discurso llega a oídos de las autoridades y le detienen, y pese a su corta edad va a parar a la cárcel.

Aunque algo maniqueísta, el autor refleja bien el mísero ambiente que se vivía en la realidad de la época y trata de transmitir los valores que debieran proliferar en la nueva sociedad. Como todo libro, hay que entenderlo en el ambiente y momento en que fue escrito. Si bien, con matices, la sociedad ha cambiado, hay aspectos que parece que son como inmutables. A lo largo de sus páginas vamos viendo cómo son las clases más pobres las que menos creen o esperan que la situación puede ser cambiada. En este sentido, es un triunfo del Poder el seguir manteniendo la interiorización de esa actitud, de la desesperanza, en las clases más desfavorecidas.

Para no confundir, el padre de Nono dice en el último capítulo: «No hay hadas ni sucede nada en el mundo que no pueda explicarse por razones naturales; pero bien sabes que en los libros de cuentos que te dan a leer, bajo el relato de acontecimientos maravillosos, suele ocultarse una verdad o un pensamiento que se cree verdadero y justo.»

Puedes descargar el libro en pdf pinchando sobre la imagen.


 Las aventuras de Nono

domingo, 22 de marzo de 2020

Solidaridad y Apoyo Mutuo. Porque sólo el Pueblo salva al Pueblo.


SOLIDARIDAD Y APOYO MUTUO
PORQUE SÓLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO

Ahora más que nunca son tiempos de demostrar la solidaridad y el apoyo mutuo que tanto caracteriza al Movimiento Libertario.  Los ajustes de cuentas vendrán en el momento en el que tengan que venir y con la contundencia que la situación requiere, no quepa duda alguna.
Por el momento, animamos a la población a construir redes de apoyo vecinales, las cuales están proliferando día tras día para gran alegría y esperanza de la clase trabajadora.  Deseamos que estas redes no cesen su labor una vez haya terminado este confinamiento y sean así el germen de la hermandad y la solidaridad entre una clase obrera que tiene en estos momentos la gran misión de protagonizar un cambio histórico en el devenir de la Humanidad.
Ayuda, participa del bien común en la medida de tus posibilidades.  Cuando salgas a pasear tus animales o a comprar alguna cosa, acerca una bolsa con pan, arroz, leche… a esa vecina o vecino que sabes que se ha quedado en paro, al que que tiene hijos pequeños, a quien por su edad o estado de salud le es complicado salir a comprar, a quien la pensión no le llega a más o no ha podido comprar porque vive al día y los supermercados están medio vacíos…  También puedes llevar ropa, enseres… incluso libros a quien sabes que gusta leer pero que ahora no puede ir a una biblioteca, llevar cuentos o libros infantiles a familias con menores, proponerte para cocinar a personas que por algún motivo no pueden, etc.  Y nunca olvides desinfectar bien todo lo que vayas a llevar o recoger.
Si tienes buena mano, fabrica mascarillas porque seguro que conoces a alguien a quien le pueden servir: personas mayores o no tan mayores que no tienen para ponérsela cuando salen a la calle o a comprar, trabajadoras y trabajadores por cuenta propia que carecen de ellas (como agricultores, personal de tiendas de alimentación, conductores, etc.).  Porque, por supuesto, si trabajas por cuenta ajena hay que tener en cuenta dos cosas: la primera es que la empresa debe proporcionarte las medidas de seguridad correspondientes y si no puede, estás en tu derecho y deber de abandonar el puesto de trabajo hasta que se cumplan estas medidas; la segunda es que si trabajas en un sector prescindible deberíais forzar a la empresa a cerrar temporalmente sin perjuicio de sueldo o contrato, ya que os estáis poniendo en riesgo para que el patrón o patrona se lleve los beneficios. 
Desde nuestro humilde sindicato, con una militancia para nada numerosa pero con un compromiso cada vez más grande, se ha empezado a hacer mascarillas para después ofrecerlas a quienes las necesiten: hospitales, trabajadoras y trabajadores, personas que las necesiten… No sabemos si podremos hacer 50, 100, 200… Pero sí que pondremos nuestro empeño en hacerlo lo mejor posible.  Recordamos que la CNT-AIT es el único sindicato que se niega a recibir cualquier tipo de subvenciones y donde todo debe correr de nuestra cuenta, así que trabajamos dentro de la medida de las posibilidades de un grupo de trabajadoras y trabajadores, y de jubilados, que no tiene más ingresos que el que sus manos callosas le ofrecen.
También procuramos participar en las redes de apoyo que se han creado en nuestras poblaciones, porque al vivir en poblaciones distintas nos es muy difícil realizar una red propia que surja desde el sindicato.  Así que decidimos participar a título individual en las iniciativas existentes y, en el caso que se requiera, iniciar nosotras mismas estas iniciativas.
De esta manera, si vives en la comarca de La Safor y conoces de personas necesitadas de apoyo y solidaridad no dudes en contactarnos a través de nuestro número de teléfono (695 771 315), de nuestro correo electrónico (cntlasafor@gmail.com o lasafor@cntait.org), o de nuestra página de Facebook (buscando @cntaitlasafor o https://www.facebook.com/cntaitlasafor/, mirando bien que sea la página oficial con los datos de contacto correctos porque existe otra página con el mismo nombre que no tiene nada que ver con nuestro sindicato).  También puedes hacerlo si quieres colaborar con material para las mascarillas (telas, sábanas, gomas -también sirven de sujetador, etc.).
También informamos de que, si bien nos es imposible atender presencialmente las dudas de las trabajadoras y trabajadores que necesiten acudir al sindicato, somos conscientes de que se avecina una ardua tarea sindical ante la oleada de abusos laborales, de exigencias fuera de convenio y de despidos que se avecina.  Por este motivo seguimos nuestra actividad por medios telemáticos y virtuales: si tienes algún conflicto con tu empresa o si quieres afiliarte o informarte, contacta con el sindicato por teléfono, correo electrónico o Facebook.
De situaciones como ésta solamente podemos salir victoriosas desde el apoyo mutuo y la solidaridad de clase.  No sirven acciones egoístas o acaparadoras, que con toda seguridad se pueden explicar desde el miedo y el pánico, la mayoría de ellas.  No sirven las delegaciones en los poderes económicos, políticos o judiciales, porque han sido estos mismos poderes quienes han dejado tan vendida y expuesta a la clase trabajadora ante catástrofes como la que estamos viviendo.  Solamente sirve algo tan sencillo como ser Humano, como ser Pueblo.  Porque sólo en Pueblo salva al Pueblo.   Y si bien hasta dentro de un tiempo no podremos pedir cuentas de la manera que nos gustaría, en las calles y el los tajos, es ahora mismo cuando debemos empezar ya, sin demora alguna, a construir la sociedad que nos permitirá un cambio real.  No esperes a después.

EN ESTOS MOMENTOS TAN DIFÍCILES ESTAMOS DEMOSTRANDO QUE ES LA COLECTIVIDAD, Y NO EN EL INDIVIDUALISMO, DONDE RESIDE NUESTRA FUERZA.  QUE CONTINUE ESTE HERMOSO TRABAJO COLECTIVO HASTA QUE LOGRAMOS DETENER A LA BESTIA DEL VIRUS CON SALUD, FUERZA Y SUPERACIÓN, PORQUE SABEMOS QUE DESPUÉS TAMBIÉN NOS TENDREMOS QUE ENFRENTAR A OTRA BESTIA AÚN MÁS PODEROSA Y LETAL.

SALUD Y ACIERTO.  EL MOVIMIENTO LIBERTARIO SIEMPRE AL LADO DEL PUEBLO.

CNT-AIT LA SAFOR